jueves, diciembre 22, 2005

Valle Comala

llega con el sol de otoño;
el primero claro esta.
Camina por el haz de luz dulce y agonizante como una pluma danzando en el aire, bajando hacia el valle entre las montañas (mitad frio, mitad viento). Sabe que el sueño lo ha traido aqui (repetido, infinito, maldito sueño de altas cumbres y gritos bajo la Luna llena), pero prefiere pensar en otras razones, razones lógicas de personas lógicas (baño a la mañana, no comer mucho en el almuerzo, tomar el tren a tiempo, morirse en la cama cada noche); algún recuerdo de la infancia, una postal abilleterada, algun vinculo con ese paisaje de montañas-prisión..., pero no, porque es el sueño el que lo trajo.Y nada mas.
Hay una multitud allá abajo (caras sombrías; facciones que se escapan revestodas de una familiaridad fugaz); reunidas en grupos de tres, o tal vez mas; algunos se sientan en el pasto (amarillo, muerto); algunos escarban la tierra (reseca, gris); algunos mojan sus manos en un manantial (que fue hielo y cima); otros llegan desde casas viejas que se pudren a lo lejos (espejismos muertos).Se pregunta si ellos tambien han soñado.
Un anciano se acerca, (ojos azules, cabello cano, una cara milenaria que se resiste al recuerdo) y habla sobre algo que entiende a medias. de noche dice, lo recuerdo bien, (¿fue hace mucho...?) empezo con un temblor en pesadillas, una explosión sofocada (aqui tose) y cuando nos qusimos acordar era un rio de lava bajando de las alturas..., nadie se escapó..., solo hubo fuego, y ceniza y dolor..., y dolor, y dolor..., repite esto muchas veces, mientras camina cabizbajo y se va como vino.Si..., algo asi ha soñado, ahora lo sabe...Porque había oido los gritos; y había visto el resplandor rojizo en las laderas..., pero llego el humo y ya no vió nada, solo podía correr con la masa compacta de victimas destinadas al fuego..., poco mas hay..., un dolor punzante en un pulmón (saliva negra de hollín y sangre) y..., y...Y nada mas.
No ha soñado (aunque esta compresión es casi un sueño), ni el, ni los otros que ahí esperan (caras sombrias que ahora sabe que conoce).Apenas sintiendolo comienza a desvanecerse, primero las manos, como si nunca hubiese estado ahí.
como un soplo de ceniza
e infinita soledad...

Las dos primeras y las dos ultimas frases forman una cuerteta perfecta (de un romance).
Y Comala es donde vive Pedro paramo..., tal vez lo conozcan...